De Sean Baker a Park Chan-Wook, Soderbergh e incluso Scorsese. Lo que antes parecía impensable en el cine (grabar una película con bajo presupuesto y equipo no profesional), cada vez se ha vuelto más una tendencia gracias al desarrollo de la tecnología en nuestros smartphones. 

Y aunque a algunos les parezca una locura, cada vez más directores multipremiados en el mundo optan por involucrar las texturas y los recursos audiovisuales que brindan nuestros teléfonos celulares, esto gracias en buena medida a que son parte esencial de nuestro día a día y nuestras historias; un vehículo a través del cual transmitimos y albergamos ideas, pensamientos y sentimientos con el mundo. Esto, además de que dispositivos de calidad óptima para grabar y editar video como nuestro MOTO resultan accesibles, intuitivos y sumamente económicos frente a los costos que pueda tener una producción incluso independiente. 

Calidez, realismo y frescura espontánea son otros elementos narrativos que también han sido factores de peso para que cada vez más realizadores experimenten el ecosistema de herramientas y posibilidades cinematográficas que les trae su dispositivo móvil más inmediato. Y no sólo eso, ya que este camino definitivamente ha inspirado tanto a estudiantes de cine, como aficionados y curiosos, que ante la aceleración del mundo digital se han preguntado “¿yo también lo puedo hacer?”. 

La respuesta no sólo ha sido positiva, sino que cada vez toma más adeptos. Tan es así que en nuestro país incluso ya hay un festival de cine sólo para producciones hechas con smartphone, con distintas categorías y un jurado de lujo, además de un programa de actividades en torno al séptimo arte que vive bajo el nombre de SmartFilms, del cual ya puedes consultar las bases y toda la información, aquí

Luces, cámara…¡MOTO!

Si bien a la hora de querer grabar una película como los profesionales te darás cuenta que el teléfono celular tiene obvias limitaciones frente al celuloide o las súper cámaras digitales de cine, tales como la recepción de luz, la profundidad de campo o la estabilización de imágen, lo cierto es que en modo experimental resulta un gran aliado para irte adentrando en el mundo de los encuadres y las narrativas visuales como referentes, los cuales irán evolucionando conforme tus ejercicios de prueba y error, así como tu interés y curiosidad entren en juego. 

Asimismo, conocer los movimientos de cámara básicos es de gran ayuda. En internet nos encontramos con un sinfín de tutoriales como este, mira:

Si tienes curiosidad sobre si tu MOTO te ayudará a contar tu historia y hacer tus pininos en el ámbito cinematográfico, toma nota de estos consejos y comienza a explorar las múltiples herramientas de tu smartphones. Recuerda que así como tú, los grandes cineastas se iniciaron jugando, conociendo de primera mano y perfeccionando técnicas hasta desarrollar todo un lenguaje y estilo, lo cual, si eres constante y paciente seguro también te sucederá. No te desesperes y recuerda lo que dijo el gran Charles Chaplin: “El verdadero creador descarta la técnica entendida como un fin y no como un medio”. El cineasta más genuino está en ti y tú eres lo que haces con las herramientas, no al revés. 

– Consulta apps que te facilitarán el trabajo como Filmic Pro, que está disponible para Android y tiene una versión gratuita. 

– Antes de comprar un micrófono extra, un estabilizador de imagen o un cargador extra de batería, o expandir la memoria, es recomendable explorar primero hasta dónde puedes llegar con tu smartphone “al natural”, ya que esto será tu punto de partida. 

– Experimentar te hará conocer muchos aspectos esenciales, como el de la iluminación, que si bien también hay diversas apps que te pueden ayudar, la cámara de tu MOTO te funciona perfecto para ajustar, aumentar o rebajar la velocidad de fotogramas con la que graba, que por defecto puede ser 30 fps o 60 fps, y disminuir hasta 24 fps. 

Sin importar si tienes clara la idea o la historia, recuerda que lo importante es pulsar el botón de grabar y estar de cerca con aquello que captura tu atención. Verás que en menos tiempo del que imaginas comenzarás a ensamblar las piezas de tu película, cortometraje o video, detonando necesidades técnicas y herramienta de mucha ayuda como un guión, un story board y, lo que es mejor, un equipo de cómplices que como tú buscan el momento para decir “luces, cámara…¡Y acción!”.