Durante los últimos dos años han pasado muchas cosas que han transformado nuestra rutina casi de forma radical. El confinamiento, el distanciamiento social, así como las diversas olas y las diferentes actividades y tiempos de actividades han ido cambiando de forma intermitente. Esto ha provocado que algunas personas cambien de trabajo, mientras que otras reconfiguraran sus tiempos de productividad, horarios de comida y espacios para la convivencia, los quehaceres domésticos, etc.