“Hola hijo, sólo quería decirte que sí, que puedes pasar el viernes…”, “Perdón que te hable por acá, pero bueno, te cuento: el proyecto…”, “Ya estoy ahí, llego en menos de cinco minutos, cambio…”. A muchos nos molestan las voice notes y estamos cansados de fingir que no es cierto. Tu mami, tus tíos, muchísimos colegas del trabajo y tus primos aún no lo saben, pero ese momento ha llegado: ¡tenemos que hablar de ellas!

Si bien las aplicaciones de mensajería vinieron a aliviarnos la vida a todos desde el nacimiento de la aplicación en 2009, la incorporación de notas de voz en 2013 parecía una completa revolución y gran idea…hasta que la cantidad superó a la calidad.

Hay una realidad. De acuerdo con el regulador británico de telecomunicaciones Ofcom, en promedio cada país en el mundo ha estado dejando hablar por su teléfono móvil (entre llamadas y notas de voz) casi 2,500 millones de minutos por año, de 2019 a la fecha. Este escenario se complementa con un reporte de la plataforma de gestión de redes sociales, HootSuite, el cual indica que las aplicaciones de mensajería de texto ocupan el 50% de nuestro tiempo junto con social media. ¿Más comunicación escrita y menos hablar por teléfono?

Si bien hoy el número de notas de voz se ha ido duplicando año con año, algunos pueden  leer esto como la entrada a un umbral de resistencia que puede cambiar. Debido a sus cualidades, las apps con integración de voice notes suelen invadir el flujo auditivo habitual de nuestro dispositivo. Por ejemplo, si estás escuchando música en tus audífonos, la sola reproducción del audio se interpondrá sobre la canción. 

Para muchos la herramienta resulta una incongruencia redundante, en tanto la aplicación ha tenido un uso masivo gracias a que justamente se ha vuelto la alternativa a las llamadas telefónicas invasivas e innecesarias, con el objetivo de una comunicación más breve y eficaz. Eso y que también que algunas de estas apps permite también hacer llamadas de audio y video vía conexión WiFi. Muchos detractores preguntan, ¿otra más, para qué?

Apenas hace un par de años, los artículos, reportajes y noticias sobre innovación tecnológica de todo el mundo apuntaban que las notas de voz eran algo así como “los nuevos mensajes de texto para la generación millennial”, haciendo referencia a cómo la gente de entre 18 y 34 años de edad en 2017 y 2018 habían abandonado casi por completo los mensajes de texto convencionales. 

Hay quienes contradicen el aumento de número de notas de voz en el mundo, frente al reciente rechazo de otros, como un tema meramente generacional o de perspectiva: “ocupan recursos importantes de mi teléfono, habitualmente tienen mensajes que pudieron ser o bien un texto, un mail o una llamada corta”, suelen decir los detractores. Incluso al inicio, su escucha implicaba el viejo problema de “las dos palomitas de visto” para quienes las desactivaban. Y si bien el número de detalles técnicos incómodos de las notas de voz se han eliminado, hay quienes se encuentran ligeramente incómodos con el exceso. 

Y más. Cuando hay varias notas de voz es muy probable perder el hilo de la conversación si tenemos nuestro teléfono enlazado con altavoces es posible que todo el mundo escuche esa voice note que te acaba de llegar; la calidad de audio siempre es variable y a veces es todo un lío escucharlas bien, obligándonos a subir o bajar el volumen, acercarnos o alejarnos el teléfono, conectar audífonos o sencillamente dejarlo para después. Esto sin contar que en lugares públicos, escuchar en altavoz “la vida del de al lado” se ha vuelto en un clásico no solicitado. En suma: una calamidad de la vida moderna para algunos.

Pero no para todos: Dan Woodman, doctor docente de la Universidad de Melbourne, especializado en el comportamiento de adultos jóvenes y diferencias generacionales, afirma que la reciente popularidad de las notas de voz durante el confinamiento es una prueba más de que estamos encontrando nuevas formas de navegar en nuestras vidas cada vez más caóticas y desconectadas. Aunque, por otro lado, para Chris Sambar, vicepresidente ejecutivo de tecnología y operaciones de AT&T, las voice notes son una sorpresa y también una nueva “killer app”. 

Pero esto no es toda la culpa de las herramientas en sí mismo, aunque los memes, las críticas y por añadido el uso restringido de esta herramienta apunten a ellos. Habrá que ser justos y decir que detrás de este “problema” hay una buena intención, en tanto una voice note nos puede solucionar la vida si tenemos las manos ocupadas o bien nuestra capacidad de redacción y síntesis escrita se ve impedida. 

La cosa es así: a muchos la comunicación escrita se les facilita más que a otros y la opción de grabarnos es una alternativa más. Sin embargo, los desarrolladores no sabían que para el cierre de 2020 figuró entre las tres redes de mayor uso en el mundo, con más de 2,000 millones de usuarios en todo el planeta. Eso, y que tarde o temprano algunos (muchos) terminaríamos abusando del recurso. A esto se le cruza la naturaleza de la época, en donde los nativos digitales sólo quieren que su vida sea más práctica y sencilla; si algo implica más pasos, se abandona. 

Habrá que reflexionar que las herramientas son, en buena medida, lo que nosotros hacemos con ellas y podemos pensar en darles un uso mucho más eficiente. La próxima vez que vayas a pulsar el pulgar en el ícono del micrófono, pregúntate si podría ser un texto o un “¿te puedo marcar?”. 

También te puede interesar: Dime cuánto usas tu teléfono y te diré qué usuario eres