Y aunque hoy parezca que un smartphone con el mínimo de velocidad nos permite escuchar música, ver un video en segundo plano mientras charlamos con tres personas a la vez, tener abiertas seis aplicaciones y surfear en la red de forma simultánea sin pasmarse o hacernos esperar en lo que el sistema operativo responde, lo cierto es que hasta hace pocos años la velocidad de un teléfono inteligente no era tan resuelta. 

Si nosotros echamos un vistazo a nuestro MOTO g100 y lo comparamos con nuestro primer teléfono que tuvimos hace apenas algunos años, nos daremos cuenta que la velocidad en los smartphones se incrementa a paso firme, pero sutil, de una forma a veces casi imperceptible. Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la velocidad de un teléfono inteligente? 

Una buena cámara, una batería duradera y un diseño intuitivo y funcional, no servirían de nada sin una capacidad y soporte tecnológico que hagan veloz y potente a nuestro MOTO g100, el cual da cuenta de su potencia debido a que es uno de los primeros smartphones en el mundo en poseer un procesador Qualcomm®Snapdragon™ 870 sin representar un costo doble. 

Y es que la velocidad es tan importante, que éste es un entramado de diferentes aspectos, ya que involucran a los gigahercios del procesador, la memoria RAM y su tecnología, así como la capacidad de almacenamiento.

En perspectiva, tener mucha memoria no funciona en un teléfono que reaccione de forma lenta. Los procesadores y la memoria RAM de nuestro MOTO g100 han avanzado de forma sorprendente, en perspectiva, 15 veces más a lo largo de ocho años. Además es grandioso saber que nuestro MOTO g100 incorpora apps con mucha facilidad, gracias a su memoria de 8 GB de nueva generación, lo cual se traduce en más espacio para fotos, películas, juegos y música con el almacenamiento de 128 GB5.

Una velocidad de memoria más rápida se traduce también en la velocidad general del sistema, y aunque algunas personas suelen poner especial atención en el funcionamiento de la memoria RAM, si hay un almacenamiento interno poco habrá un rendimiento deficiente, generando espasmos entre comandos y pases de apps, entre otros contratiempos. 

No obstante, al ser un ecosistema técnico en constante evolución, la percepción de velocidad al interior de nuestros teléfonos celulares cambia de forma sensible entre generaciones, perfiles de usuarios y necesidades de funciones, en donde también entra en juego la calidad y capacidad de las redes móviles (wifi y plan de datos), sin contar las horas de mayor tráfico y el uso excesivo de recursos multimedia. 

En contexto, no existen dos consumidores con las mismas necesidades del ritmo de carga y descarga, ya que mientras unos consultan y obtienen archivos en diferentes tamaños y formatos, otros escuchan música en streaming, videos a ritmos y tiempos distintos. 

Al final del día, un usuario desea que al momento de hacer una consulta o ejecutar un comando, éste no tarde más de 20 segundos en responder, que es el tiempo promedio de espera, sin embargo hay un sinfín de factores que entran en juego. Con nuestro MOTO g100 la velocidad extrema es toda una realidad que nos permite disfrutar el mundo a través de una cámara fotográfica cuatro veces superior, amplificar el contenido de nuestro teléfono con Ready For, descargar videos de larga duración en segundos, tener videollamadas nítidas y definidas sin interrupciones y más…cada vez más veloz. 

Lo que se viene en el futuro es más velocidad y seguridad al mejor costo posible, en donde las tareas, apps, documentos, consultas y comandos demandarán más recursos en el menor tiempo posible.