En uno de los escenarios recurrentes de la época nos encontramos recibiendo mensajes de voz de más de un minuto o bloques de textos que abarcan toda la pantalla de nuestro smartphone. ¿Y qué sucede después? Visto, nunca contestado e incluso un fuerte “¿me lo pones todo en un correo, por favor?” La brevedad y la claridad nunca había sido tan necesaria.  

Y es que no es que necesariamente hoy tengamos menos tiempo, seamos menos tolerantes a los mensajes largos o que tengamos flojera de leer (al contrario, nunca en la historia habíamos leído tanto). Es un tema de la época, el exceso de herramientas y el sentido de practicidad generacional, entre otras cosas. 

¿Esto qué significa? Dímelo claro y directo. Y si ya nos ahorramos la llamada telefónica, lo que nos queda es no hacer todo más rimbombante, poco entendible y con rodeos. La claridad en la comunicación 2.0 lo es todo. Cierto, pocos tenemos el don o la práctica de la síntesis, brevedad y claridad escrita a la orden del día y los tiempos, con todas las abreviaturas, emojis, gifs y sticker a nuestra disposición. Pero sí podemos ser claros con algunos hacks de alta utilidad.

Aquí cinco consejos útiles, breves y directos que te serán de ayuda.

1. Estructura simple. Sujeto, verbo y predicado. Parece mentira, pero un enunciado dicho de forma simple vale más que mil vueltas. En México tendemos a ser muy ceremoniosos con tal de no herir susceptibilidades: “Hola, bonito día, ¿cómo estás? Espero todo muy bien. Me preguntaba si existe la posibilidad de concretar una…”. No duermas a tu interlocutor de forma escrita, piensa que tanto tú como esa persona tienen poco tiempo y hay que ir al grano. 

Esto no sólo es posible sin que se sienta brusco. Un “Hola 🙂 ¿puedes tener un call con el equipo a las 6 pm?” es suficiente. Ser claro y directo es mantenerlo siempre sencillo. 2. Menos es mejor. En español, las frases cortas y sencillas son lo más adecuado. Antes de escribir piensa cómo lo puedes decir en menos palabras. Verás que la mayoría de las veces, el 35% de nuestros mensajes son adjetivos, conectores y contextos que no aportan mucho al mensaje.

3. Sé específico. Salvo que tu intención sea una charla, los mensajes de texto o de voz persiguen un objetivo: saber algo, dar a conocer una noticia o solicitar algo en particular. Evita rodeos y piensa si eso que quieres decir necesita una explicación mucho más extensa. De ser así, el mensaje ideal debería ser: “Necesito decirte tal cosa, ¿podemos hablar?”. 

4. Un tema a la vez. Pasa con frecuencia, que al comunicarnos con alguien, surgen temas, apuntes a las ideas y es fácil perderse en lo que escribes, lees, contestas y haces otras cosas. Sé paciente y no dejes que te gane la premura o la ansiedad por decir o saber algo pronto. Los replies específicos son necesarios para no extraviarse. Ten presente si es un chat que puede prolongarse o sólo requieres algo muy puntual. 

5. No pierdas el sentido de conversación. Recuerda que en la comunicación sucede lo que en un juego de tenis: alguien lanza un mensaje y el otro contesta, en medio hay una red que librar de forma efectiva. Si el otro no está atento o el que lanza lo hace de forma poco efectiva, el mensaje no llegará o lo hará de forma complicada para que el otro lo conteste como es debido. 

Sin embargo, cuando queremos ser claros al escribir un mensaje, no hay que ganar haciendo que el otro no pueda contestar, al contrario. Tienes que comunicarte con la certeza de que el otro está ahí, disponible, esperar a que conteste y tú también estar en estado de atención. ¿No entendiste? Pregunta, ¿fuiste ambiguo? Precisa (“es broma”, “NTP”). Ninguna explicación está demás. Al final no debe haber la sensación de que dejaste algún “cable” suelto.