Dicen que la primera impresión jamás se olvida. Y si bien “un libro no se juzga sólo por su tapa” o “lo que hay adentro es lo más importante”, cuando hablamos de nuestro smartphone y nuestra vida digital, el tema es aún más claro ya que lo de afuera importa… y mucho. 

Resulta sorprendente pensar que hace cerca de tres décadas, los teléfonos celulares estaban pensados para sólo ser funcionales en algunos aspectos. Hoy, la evolución ha reconfigurado el diseño, pasando de la estética y la ergonomía, a un “todo” que no sólo evoca y proyecta la personalidad de nuestro smartphone junto con la de nosotros, sino que además es un esencial de un dispositivo móvil completamente sorprendente, útil y a nuestra medida. 

Prueba de ello es el reciente moto g100, que encarna todo el rendimiento de un teléfono de alta gama sin el costo que suelen caracterizarlos, potenciado estratégicamente con su procesador Qualcomm® Snapdragon™ 870 y una sorprendente duración de batería, siendo a la fecha el modelo de moto g más avanzado en su especie.

De los días de aquellos engorrosos “tabiques” de los ochenta, pasando por las primeras pantallas LED de los noventa, hasta llegar a innovaciones puntuales como diseños a la medida de nuestra mano, pantallas táctiles, plegables, ultradelgados y con cámaras de máximo desempeño, hoy el diseño exterior es un algo que sencillamente no se puede separar de nuestro smartphone

Con un replanteamiento de lo que un Android puede hacer por nuestras necesidades en función del diseño y las funcionalidades, el moto g100  resulta especialmente sorprendente y paradigmático, gracias también a la novedosa inclusión de Ready For, plataforma que permite amplificar nuestra experiencia, conectando nuestro smartphone a una pantalla externa para así disfrutar de una experiencia similar a la de usar una computadora y tener otra dimensión de juegos, videollamadas y aplicaciones.

Con ejemplos como el del moto g100, la evolución de los smartphones integra por primera vez una congruencia total, en donde lo que es de primer orden afuera también lo es en su interior: mejores dimensiones y sobre todo aspectos mucho más funcionales, intuitivos y espectaculares, mismos que le han dicho adiós de a poco a los teclados físicos, a los acabados toscos, incómodos e innecesarios, sabiendo que hoy en día, en temas de vida digital, lo de afuera también importa… y mucho.